Si algo he aprendido a lo largo de años en salas de juntas y presentando proyectos a clientes es que todos tienen una opinión, pero no todos merecen usar ese derecho a emitirla.

Y lo mismo sucede en el mundo de los runners y las carreras.

Desde que comienzas a correr recibirás consejos de todo tipo: “hazte la prueba de pisada”, “los geles se consumen cada 45 minutos”, “es mejor usar calcetas de compresión”, “los primeros kilómetros son los más importantes”, “te va a pegar la pared”, “piensa en tu familia”.

Toma lo que te sirva

El problema de todo esto es que llevas cargando tantos consejos que dejas de disfrutar la carrera. Entre aprovechar cada puesto de avituallamiento, hasta la alerta cada hora para que te comas el gel o el plátano cuando comienzas a sentir el calambre o la media de compresión, tanto consejo te impedirá vivir tu carrera pensando en la voz de los demás.

Es importante que aprendas a diferenciar entre opiniones y los consejos que funcionan para ti ¿y cuál es la mejor forma de hacerlo?

Exacto: ¡Cagándola!

Nadie aprende en pellejo ajeno

En menos de cinco días se llevará a cabo el Maratón Ciudad de México y seremos más de 40 mil corredores que intentaremos llegar del Zócalo a CU, pasando por un hermoso recorrido a través de Polanco, Chapultepec, La Condesa e Insurgentes.

Si vas con entrenamiento suficiente y con una buena estrategia de hidratación, es seguro que lograrás tus tiempos y tus objetivos. Pero si no, te aseguro que llegará un momento en el que pensarás que ha sido la decisión más estúpida de tu vida, que no tiene sentido pagar por sufrir de esa manera, que igual y mejor compras la medalla en Mercado Libre.

Pero los corredores somos ególatras y la emoción de ir en el mar de gente nos empuja a seguir, pero es importante hacer caso a cada señal de tu cuerpo e interpretarla para que las situaciones incómodas no sucedan de nuevo.

Una historia en cada runner

Cada quién corre por un motivo distinto y también cada quién reacciona distinto a los elementos que intervienen. No compartes tus tenis y otros runners tampoco. Pueden recomendarte cosas, pero no pueden obligarte a hacer lo que a ellos les funciona.

Tu entrenamiento lo viviste de una manera, aún entrenando en grupo. Tú sabes cuáles son tus dolencias y debilidades, tú conoces tu pisada, tú sabes cómo reacciona tu cuerpo. Lo mejor que pudiste hacer fue experimentar durante tus tiradas largas con geles, medias de compresión, el ritmo de hidratación, el desayuno, la carga de carbs, la vaselina.

Si no lo hiciste, no importa, ahora te esperan 42 kilómetros de aprendizaje por las malas.

Lo importante es divertirse

Hablar de diversión a partir del kilómetro 32 es como intentar hablar de tolerancia en la audiencia del Frente Nacional por la Familia. Parece imposible, pero si quieres, puedes.

Recuerda por qué estás allá, piensa en tus entrenamientos, recuerda todos los días que despertaste en la madrugada para poder completar las tiradas largas, recuerda las horas en el gimnasio y las anécdotas con tus amigos. Si eso no funciona, piensa en Scarlett Johanson, en perritos haciendo cosas, pon una Playlist de Polo Polo, pero no dejes de poner un pie adelante del otro.

Al final, sentirás un nudo en la garganta cuando pases el túnel de CU, tus piernas se seguirán moviendo aunque ya no puedas más… o los guardias de seguridad te ayudarán a seguir caminando, pero habrás conquistado tu primer maratón.

Si lo pasaste bien, repite.

Si lo pasaste mal, tú y yo sabemos que el siguiente año repetirás.

¡Felicidades maratonista!

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